Inventario del Cuidado-Propio

Parece que todo el mundo cambió en cuestión de semanas. Cada uno de nosotros ha sido impactado en diferentes maneras, pero todos compartimos una cosa en común: la vida ha cambiado. En las primeras semanas durante el cierre, las empresas tuvieron que congelarse o cambiarse rápidamente. Las personas tuvieron que trasladarse a trabajando desde casa o simplemente estar en casa sin trabajar. Niños de todas las edades tenían sus horarios de escuela normales abruptamente terminadas y se encuentran en varias etapas de aprendizaje remotamente o están en vacaciones de primavera muy largas. Y como discutimos en el programa de la semana pasada, todos hemos entrado en un estado de espera, que es donde la mayoría de nosotros todavía estamos atrapados.


Mientras algunos reaccionan a la espera protestando o presentando demandas o encontrando a alguien a quien culpar, espero que la mayoría de las personas pasen al menos un tiempo pensando en lo que quieren hacer de manera diferente cuando se levantan las órdenes de quedarse en casa. Tal vez incluso cómo les gustaría que el mundo sea diferente a medida que salgamos de esta crisis.


Como una perla de una ostra o una mariposa fuera del capullo, la agitación puede resultar en belleza. Por aquellos de nosotros que estamos bien o nos hemos curado del virus, todos hemos experimentado varios grados de agitación en las últimas semanas. ¿Qué queremos ver salir de esto?


Realmente creo que esta es una oportunidad para hacer cambios en nuestras vidas para mejorar. Muchos de nosotros seguíamos ciegamente el statu quo con poca consideración por nuestro propio bienestar o el bienestar de los demás o del planeta. Esta pandemia ha sido una gran llamada de atención para aquellos dispuestos a escuchar. Sin embargo, antes de decidir de cambiar nuestras vidas, nuestras perspectivas y nuestras acciones futuras, carreras o relaciones, creo que es importante que pasemos un tiempo en lo que queda de nuestro retiros aislados para hacer un inventario del cuidado-propio.


Cuando pensamos en el cuidado personal, tendemos a pensar en hacer ejercicio, comer bien y de dormir bien. Y todas estas son excelentes prácticas para mantenerse saludable. Pero rara vez son los primeros pensamientos del cuidado personal dirigidos a nuestro bienestar emocional. No debemos ignorar nuestra salud mental, ya que puede tener un impacto negativo en no solo nuestro bienestar emocional sino también físico.


Comience haciendo un inventario de su salud mental. Para la mayoría de nosotros, ha sido muy probado estas últimas semanas. Hemos pasado por miedo, pánico, ansiedad, frustración, ira y más, lo que puede haber llevado a sentimientos de tristeza, estrés, agotamiento e incluso depresión. Estas son todas respuestas naturales a lo que hemos estado pasando, pero permanecer en cualquiera de estos estados emocionales por un período prolongado puede tener serias implicaciones para la salud.

Nuevamente, suponiendo que esté bien o que esté sanando, considere si todavía está estresado. Si aun esta en reclusión, ¿qué está causando este estrés? Si está en casa y tiene cuidado si sale para comprar sus necesidades, está bastante a salvo de enfermarse, por lo que probablemente no sea eso lo que le cause estrés. Preste atención a sus pensamientos. ¿Está creando su propio estrés al pensar obsesivamente demasiado, ¿De habitar en el pasado, a reproducir eventos negativos a preocuparse por el futuro? Poniéndose usted mismo en un estado de "estrés" tiene un impacto negativo en todo el cuerpo. Afecta el sistema musculo esquelético, cardiovascular, gastrointestinal e incluso reproductivo. Todo está realmente conectado.


Si estás luchando con tus pensamientos, no se juzgues a si mismo. Esto es justo lo que hacen nuestros cerebros, pero la buena noticia sobre el estrés es que podemos controlarlo en gran medida a través de métodos de cuidado propio que ayudará a reducir la charla negativa y nos ayudará a reenfocarnos en las acciones que podemos tomar para apoyar nuestro bienestar. Se ha demostrado que reducir el estrés aumenta la respuesta inmune al mantener el cuerpo en un estado de tranquilidad. Un cuerpo bajo estrés es un cuerpo en estado de inquietud, o en pocas palabras, la enfermedad.


Practicar la meditación, la atención plena u otras formas de prácticas contemplativas pueden ayudarnos a calmarnos y bajar las proyecciones de la mente para permitirnos ver dónde podemos minimizar el estrés. Estar en el presente nos permite reconocer que en este momento no estamos en una situación estresante. La mayor parte está hecha de historias en nuestras mentes sobre lo que quizás pudú haber sucedido o sucera.


Las prácticas de atención plena también nos ayudan a aceptar lo que es. Si no tiene trabajo ahora o está preocupado que no tendrá un trabajo al que regresar, definitivamente es un escenario aterrador. Pero el hecho es que millones de las personas ahora están sin trabajo y pueden estarlo por algún tiempo. Si tiene un negocio que ha sido cerrado o se considera de alto riesgo, también enfrenta un futuro muy incierto. Así que de nuevo, simplemente da miedo. Pero estresarse al respecto no ayudará y, de hecho, puede empeorar la situación.

Cuando estamos en un estado de estrés, nuestra capacidad de pensar con claridad o creatividad disminuye considerablemente más allá de pelear o correr, ninguno de los cuales podemos hacer en realidad. Ahora es le momento mas importante de poder pensar clara y creativamente. Entonces, el paso más importante que puede tomar en este momento para su cuidado personal es cuidar su mente. Agreguemos la atención plena a la lista de cuidado propio de hacer ejercicio, comer sano y dormir lo suficiente.


Más allá de estas actividades, el cuidado propio es realmente muy personal e individualizado. Tómese un tiempo para considerar qué le ha hecho sentir mejor durante en estos tiempos hasta el momento. ¿Qué es lo que más le ha molestado? ¿Qué es lo que más ha perdido? Estas pueden ser pistas sobre lo que lo motiva, lo anima y lo hace feliz. Encuentre actividades que le brinden placer y paz. Por ahora puede ser algo tan simple como hornear un pastel, jugar videojuegos, leer un buen libro, crear un dibujo o completar un rompecabezas de 1,000 piezas. Parece que mucha gente encuentra alegría al hornear un pan casero. Una clave para el cuidado personal mientras espera ver lo que sucede en el mundo es encontrar algo que le brindas alegría. ¿Se encuentra tarareando mientras realiza una tarea determinada? Lo más probable es que eso sea algo que su cerebro encuentre calmante o emocionante, ¡así que sigue haciéndolo! La creatividad puede ser una excelente manera de canalizar el estrés en algo que finalmente le trae paz. El cuidado personal es diferente para todos y solo usted sabe lo que le hace sentir bien.


A medida que los pensamientos vuelven a preocuparse por el futuro, lo que susera, simplemente recuerde volver a la tarea en cuestión. ¿Qué está haciendo ahora? ¿Cómo se siente? Si se siente bien, sigue haciéndolo. Si se siente frustrante, encuentre otra cosa que hacer. Llegará el momento en que tendremos que centrarnos en qué hacer con respecto a la pérdida de empleos, la reconstrucción de la economía, la búsqueda de nuevas formas de entretenerse en público y todos los problemas que esta pandemia ha destacado en el mundo, como la falta de vivienda, la pobreza, los sistemas educativos, e estructuras políticas. Pero en este momento, podemos centrarnos en identificar lo que necesitamos que hacer para apuntalar nuestro bienestar individual para que podamos estar preparados ha enfrentar cualquier desafío que se presente en el futuro.


Tenga en cuenta lo que le hace sentir frustrado, enojado o triste. ¿Puede eliminar o evitar esas cosas? Inclúyalos en su inventario de cuidado personal como tareas o experiencias para reemplazar con algo mejor. Si bien conocemos los conceptos básicos del cuidado propio para la mayoría de nosotros, sentirse feliz o contento es igualmente importante para nuestro cuidado propio emocional. Observe cómo se siente y, si de repente se siente bien, ¿qué hizo para sentirse así? Puede ser cualquier cosa: hablar con sus seres queridos, limpiar, cultivar un huerto, pintar, cocinar, bailar, leer o simplemente sentarse afuera. No importa lo que sea o si coincide con lo que los expertos nos dicen que se considera el cuidado personal, solo que usted lo identifique. Preste atención y escríbalo. Inclúyalo a su rutina habitual de cuidado personal y, además, recurra a él cada vez que sienta que aumenta su estrés.

Sin embargo, no descarte los conceptos básicos del cuidado personal. Hacer ejercicio, comer bien y dormir lo suficiente también respaldan nuestro bienestar emocional. Y algunas actividades que pueden parecer autocomplacientes pueden ser igual de importantes, como pasar más tiempo sintiéndose cómodo o mimándose. Si le levanta el ánimo, no es autocomplaciente, es una forma de cuidado propio.

Otro factor importante que está surgiendo con mayor frecuencia es evitar el apoyo profesional físico y mental. Si experimenta síntomas de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular, por ejemplo, no evite buscar tratamiento médico por temor a contraer el virus. Eso no solamente no es cuidado personal, es extremadamente peligroso para su vida. Si está deprimido, busque tratamiento profesional. Si no desea ir al consultorio de un terapeuta, existen opciones de telesalud, como BetterHelp. Pero no lo ignore ni piense que debería poder manejarlo solo. No nos sirve de nada ir al extremo para evitar el virus, solo sufrir o incluso morir ignorando condiciones graves que pueden remediarse con la atención profesional.

Recientemente entrevisté a Matt Zinman, autor de Z-isms, Insights to Live By [por su titulo en ingles]. Tenía algunos buenos consejos para controlar nuestra salud mental, incluyendo una regla de tres días. Si siente que su animo se desliz hacia abajo, permita cualquier sentimiento que esté experimentando, pero si dura más de tres días, toma medidas. Eso podría ser hacer ejercicio o contactar a un amigo de confianza. Él admite que es difícil, por lo que también alienta a las personas a buscar ayuda profesional si sienten que no pueden tomar medidas que ayuden lo suficientemente rápido.


Practicar el cuidado propio garantiza que nos mantengamos bien y, si estamos bien, podemos servir más a los demás. Una vez que encuentre lo que resuena con usted, sepa que la forma en que participa en su experiencia de cuidado propio es solo suya.


Una vez que haya realizado su inventario de cuidado propio y haya ajustado sus actividades para alinearse con lo que lo hace sentir bien, participe en esas actividades todos los días. Eso le ayudará a prepararse para lo que venga después. Discutiremos eso con más detalle durante las próximas semanas y nuevamente, se requerirá claridad y creatividad. Exploraremos cómo podemos emerger en lo que queremos ser y cómo queremos aparecer todos los días en nuestro nuevo mundo. Pasaremos a centrarnos en lo que es realmente importante para cada uno de nosotros y cómo lo integramos en nuestras nuevas vidas. Pero por ahora, concentrémonos en ir más allá de la supervivencia para poder dar los primeros pasos para prosperar en un mundo después de la pandémia.


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